Sin embargo, el movimiento fue acompañado por una guía prospectiva que sugiere una posible pausa en futuros recortes, una señal que fue clave para el desempeño del peso mexicano. El jueves, la junta de gobierno de Banxico anunció una reducción de 25 puntos base en su tasa de interés, siendo el decimotercer recorte desde que comenzó el ciclo de flexibilización el año pasado. Aunque un recorte de tasas típicamente podría debilitar a una moneda al reducir su rendimiento, la reacción del peso fue de fortaleza. La clave estuvo en la comunicación del banco central.
Banxico ajustó su guía prospectiva, es decir, sus señales sobre movimientos futuros, e introdujo un lenguaje que el mercado interpretó como la posibilidad de una pausa en el proceso de relajación monetaria. Esta postura más cautelosa sugiere que el banco central no se apresurará a realizar más recortes, manteniendo así el atractivo del diferencial de tasas de México en comparación con otras economías, especialmente Estados Unidos. Esta señal de prudencia brindó un soporte fundamental al peso, permitiéndole resistir la fortaleza global del dólar y cerrar la semana con ganancias, demostrando que en la política monetaria, el mensaje sobre el futuro es a menudo tan importante como la decisión del presente.












