Este comportamiento se atribuye principalmente a factores externos y a la política monetaria local.
Analistas coincidieron en que el fortalecimiento responde a la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) “continúe reduciendo tasas en 2026”, mientras que el Banco de México (Banxico) “pausaría su ciclo de recortes” o suavización monetaria. Esta divergencia en las políticas monetarias de ambos países hace más atractiva la inversión en activos denominados en pesos.
A pesar de la fortaleza, algunos especialistas advierten sobre la sostenibilidad del nivel actual.
Felipe Mendoza, de IMB Capital Quants, señaló que “el peso está fuerte, pero también muy cerca de zonas donde el mercado suele tomar utilidades”. Además, pronosticó que para los siguientes días el escenario base es de “consolidación con sesgo lateral, un tipo de cambio moviéndose en rangos, con micro-movimientos amplificados por baja liquidez de fin de año”. El tipo de cambio respetó el soporte previsto en los 17.90 pesos por dólar, sin señales de movimientos abruptos en el corto plazo, consolidando un año de buen desempeño para la divisa mexicana frente al dólar estadounidense.










