Las actas de la última reunión de 2025 de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos han revelado una profunda división interna sobre la futura dirección de la política monetaria, sembrando cautela e incertidumbre en los mercados financieros globales. El análisis de las minutas muestra que, si bien el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votó a favor de un recorte de un cuarto de punto en diciembre, situando las tasas en un rango de 3.5% a 3.75%, la decisión fue la más disputada desde 2019. Surgieron dos posturas claramente opuestas: un grupo de funcionarios aboga por mantener las tasas sin cambios, argumentando la persistencia de la inflación, mientras que otro sector considera que hay espacio para nuevos recortes si la inflación continúa cediendo y el mercado laboral muestra signos de debilitamiento.
A esta fractura interna se suma una complicación externa significativa: el cierre del gobierno federal estadounidense, que se ha prolongado por más de 40 días.
La propia Fed advirtió que esta parálisis administrativa “distorsionará” los próximos datos macroeconómicos, lo que dificultará la obtención de un “diagnóstico certero” sobre la salud de la economía. Esta falta de datos fiables complica enormemente la toma de decisiones del banco central, que depende de indicadores precisos para guiar su política. Como resultado, los inversionistas enfrentan un panorama incierto para el inicio de 2026, sin una señal clara sobre los próximos movimientos de la Fed, lo que explica el clima de prudencia en las últimas jornadas bursátiles del año.
En resumenLa falta de consenso dentro de la Reserva Federal, agravada por la distorsión de datos económicos clave debido al cierre del gobierno, crea un entorno de alta incertidumbre que dificulta prever la política monetaria de Estados Unidos para los próximos meses.