Este vigoroso desempeño llevó al índice a tocar máximos históricos en torno a los 65,000 puntos.

El optimismo fue impulsado por varios factores, entre ellos una tendencia global de diversificación de inversiones que favoreció estructuralmente a los mercados emergentes, especialmente a los de América Latina. México fue uno de los países más beneficiados por este fenómeno, así como por menores tasas de interés y avances en las negociaciones comerciales con Estados Unidos. A nivel sectorial, el buen desempeño fue liderado por empresas de construcción, mineras y financieras.

Emisoras como Grupo México, Peñoles, Gentera y Cemex destacaron con ganancias acumuladas de hasta el 90%. Por su parte, el FTSE-BIVA, el índice de la Bolsa Institucional de Valores, también tuvo un año sobresaliente, con un incremento nominal del 28.62%. Medido en dólares, el rendimiento del mercado accionario mexicano fue aún más impresionante, con ganancias superiores al 40%, consolidando a la BMV como uno de los mercados más atractivos para los inversionistas en 2025.