La IA no solo ha impactado las valoraciones bursátiles, sino también las grandes fortunas.

El patrimonio de Jensen Huang, CEO de Nvidia, se disparó, al igual que el de Larry Page, cofundador de Google, cuya fortuna aumentó 30,000 millones de dólares en un mes tras el lanzamiento del modelo de IA Gemini 3. De manera similar, Larry Ellison de Oracle ha mantenido su posición en la élite global gracias a la nube y a un ambicioso plan de inversión de 500,000 millones de dólares en infraestructura de IA. Este dinamismo subraya cómo la competencia por el dominio en hardware y software de IA está redefiniendo las jerarquías en el sector tecnológico y concentrando la riqueza en un puñado de innovadores.