El mercado bursátil mexicano experimentó un 2025 excepcional, registrando su mejor rendimiento anual en más de una década. No obstante, la primera semana de 2026 trajo consigo una corrección significativa, evidenciando la volatilidad y los nuevos desafíos que enfrenta el mercado local. El principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores, el S&P/BMV IPC, finalizó 2025 con un rendimiento del 29.9%, su variación más alta desde 2009. Este desempeño superó incluso a los índices de Wall Street y fue impulsado por varios factores: la pérdida de atractivo de la renta fija ante la expectativa de menores tasas de interés, la diversificación de portafolios fuera de Estados Unidos y la recuperación de valoraciones que se habían rezagado.
Sin embargo, el año nuevo comenzó con un fuerte retroceso.
En su primera semana, el IPC acumuló una pérdida del 2.28%, la mayor caída semanal desde octubre de 2025, alejándose de su máximo histórico de 65,636.36 puntos alcanzado a finales de diciembre. Según Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, 33 de las 35 principales emisoras registraron pérdidas, destacando caídas en empresas como Industrias Peñoles (-7.34%) y Alsea (-4.81%). Este abrupto cambio de tendencia refleja la sensibilidad del mercado mexicano a la toma de utilidades y a la reevaluación de riesgos por parte de los inversionistas tras un año de ganancias extraordinarias.
En resumenLa BMV exhibe una marcada dualidad: un 2025 de rendimientos históricos impulsado por factores macroeconómicos favorables, seguido de un inicio de 2026 volátil que subraya la fragilidad del optimismo y la rapidez con que el sentimiento del mercado puede cambiar.