Este comportamiento dispar subraya una rotación de capital hacia los líderes de la nueva ola de innovación.

El inicio de 2026 ha mostrado que no todas las grandes tecnológicas se benefician por igual del impulso del mercado. Mientras empresas de chips como Nvidia e Intel repuntaban, gigantes como Apple y Microsoft cayeron en la misma jornada, limitando las ganancias generales del S&P 500 y el Nasdaq. Esta volatilidad diaria se vio también en el sector de consumo discrecional, con pérdidas en Amazon. El caso de Tesla es particularmente ilustrativo de esta divergencia: la compañía reportó una caída en sus ventas anuales por segundo año consecutivo, lo que provocó una baja del 2.6% en sus acciones en un día. Sin embargo, en una perspectiva más amplia, el rebote de las acciones de Tesla en bolsa fue un factor crucial para que la fortuna de Elon Musk alcanzara una ventaja histórica, acercándolo a ser el primer trillonario del mundo. Esto demuestra que para algunas acciones, la narrativa de futuro y el liderazgo en múltiples campos de innovación (como SpaceX y xAI) pesan más para los inversionistas que los resultados operativos a corto plazo.