El barril de Brent del Mar del Norte para entrega en marzo aumentó un 1.66%, hasta 61.76 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para febrero subió un 1.74%, a 58.32 dólares.
Este repunte se debió a la expectativa de que la administración Trump permitiría a las petroleras estadounidenses acceder a las vastas reservas venezolanas. Sin embargo, el optimismo fue matizado por la realidad de la industria petrolera del país. Óscar Ocampo, del IMCO, explicó que la plataforma de producción de Venezuela es históricamente baja, entre 700 mil y un millón de barriles diarios, y que reconstruir la infraestructura deteriorada tardará años.
Esta perspectiva limitó el alza de precios. De hecho, otros informes de la misma jornada mostraron una caída en los precios, con el WTI cediendo un 2.04% para ubicarse en 57.13 dólares y el Brent perdiendo un 1.96% a 60.55 dólares, reflejando la complejidad y la incertidumbre sobre la capacidad de Venezuela para alterar el mercado global a corto plazo.









