Los informes presentaron una imagen contradictoria, reflejando la rápida evolución del sentimiento del mercado ante los acontecimientos geopolíticos.

Un informe publicado a media tarde del 6 de enero describía fuertes incrementos en el sector, señalando que Exxon Mobil había cerrado con una ganancia del 2.24% y Chevron, que aún opera en Venezuela, había avanzado un 5.13%. Esta reacción positiva se basaba en la expectativa de que las empresas estadounidenses podrían participar en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana. Sin embargo, los informes del cierre final de la jornada del mismo día pintaron un panorama completamente diferente. Al final de la sesión, se confirmó que las grandes petroleras habían registrado pérdidas significativas: Exxon Mobil cayó un 3.44% y Chevron un 4.57%.

Esta reversión sugiere que, tras el optimismo inicial, prevaleció la cautela.

Los inversionistas probablemente consideraron las dificultades y el tiempo necesario para aumentar la producción en Venezuela, así como la caída general de los precios del crudo registrada al cierre. La discrepancia entre los informes evidencia la incertidumbre y el nerviosismo que dominaron el sector energético durante la sesión.