Empresas emblemáticas de la revolución de la IA sufrieron caídas notables: Nvidia retrocedió un 2.17%, Broadcom un 3.24% y Microsoft un 1.11%. Estas bajas se produjeron en un contexto en el que los inversionistas se han vuelto "más quisquillosos con los valores relacionados con la inteligencia artificial, cuyas valoraciones se han inflado por las alzas desmesuradas de los últimos años".

La percepción del mercado parece estar cambiando de una euforia generalizada a una fase de mayor selectividad, donde se exigen resultados tangibles. Como señaló Art Hogan, estratega jefe de mercado de B. Riley Wealth, "se ha convertido en un sector de muéstrame.

Muéstrame cómo monetizas esto.

Muéstrame si va a haber un retorno del capex que estás poniendo en tu desarrollo".

Esta demanda de pruebas concretas de rentabilidad está ejerciendo presión sobre las cotizaciones, a pesar de que el interés en la IA sigue siendo alto. El retroceso de estos pesos pesados fue el principal lastre para los índices Nasdaq y S&P 500, y contrasta con el avance de otros sectores como el de defensa, evidenciando una clara rotación de capital en el mercado.