Este impulso se debió a una caída semanal en las reservas comerciales de crudo de Estados Unidos y a las expectativas de progreso en las sanciones a Rusia, factores que tienden a restringir la oferta global. Sin embargo, una fuerza contraria ejercía una fuerte presión a la baja: el pacto petrolero por el cual el gobierno encargado de Venezuela transferirá hasta 50 millones de barriles a Estados Unidos. Esta noticia "aumenta las expectativas de un exceso de oferta", lo que provocó una jornada roja en la víspera y limitó las ganancias del día. La pugna entre estas fuerzas opuestas se reflejó en la disparidad de los informes de precios, con algunas fuentes reportando un alza durante el día y otras, como El Financiero, indicando un descenso del 2.0% para el WTI al cierre, cotizando en 55.99 dólares. Esta volatilidad evidencia la dificultad del mercado para equilibrar los riesgos geopolíticos, que suelen elevar los precios, con los cambios fundamentales en la oferta, que pueden deprimirlos.