Un basurero clandestino en la colonia Tezozómoc, Azcapotzalco, se convertirá en el Jardín Rafael Buelna, un nuevo espacio ecológico y cultural. El proyecto, impulsado por la alcaldesa Nancy Núñez, es el resultado de una larga lucha vecinal y un ejercicio de participación ciudadana. Durante años, los residentes de la colonia Tezozómoc denunciaron el abandono de un terreno que había sido invadido y convertido en un foco de insalubridad. La respuesta llegó con la actual administración, que a través de “asambleas deliberativas” permitió que fueran los propios habitantes quienes eligieran el destino del predio. Este proceso democrático culminó con la colocación de la primera piedra del jardín, un acto que la alcaldesa Nancy Núñez describió como un triunfo comunitario. “Esta obra tiene un significado especial porque reivindica la lucha de la comunidad”, señaló, destacando que el proyecto no fue una imposición, sino el fruto del diálogo. Con una inversión de siete millones de pesos, el Jardín Rafael Buelna está diseñado para ser un espacio multifuncional. Contará con áreas contemplativas, recreativas y culturales, además de dos grandes murales.
En su faceta más innovadora, el proyecto incluye un sistema de captación de agua pluvial y riego de temporada, asegurando un uso eficiente del recurso hídrico.
Además, se llevará a cabo una reforestación integral con árboles y plantas nativas para fomentar la polinización y fortalecer la biodiversidad local.
La construcción también contempla una intervención a fondo en materia sanitaria, eléctrica e hidráulica, garantizando un espacio seguro y de primer nivel.
Este proyecto se alinea con la estrategia de la alcaldía para recuperar y crear espacios públicos que no solo embellezcan el entorno, sino que también contribuyan a reforzar el tejido social.
En resumenLa transformación de un basurero en el Jardín Rafael Buelna en Azcapotzalco ejemplifica el éxito de la colaboración entre la ciudadanía y un gobierno receptivo. Impulsado por la alcaldesa Nancy Núñez, este proyecto de recuperación ambiental y cultural, elegido por los propios vecinos, convierte un foco de contaminación en un símbolo de orgullo comunitario y sostenibilidad.