En medio de la tragedia por la explosión de una pipa de gas en Iztapalapa el pasado 10 de septiembre, surgió una conmovedora historia de supervivencia y esperanza con el rescate de 'Cereza', una perrita embarazada, y su único cachorro sobreviviente, 'Cerecito'. Su posterior adopción por parte de una fundación ha tocado el corazón del país, convirtiéndose en un poderoso símbolo de resiliencia y del valor de la vida en medio de la adversidad. El siniestro, que dejó un saldo de 31 personas fallecidas y decenas de heridos, también devastó hogares. Fue entre los escombros de una de estas viviendas que equipos de emergencia localizaron a 'Cereza', quien presentaba un cuadro de desnutrición, anemia y quemaduras de segundo y tercer grado.
Debido al trauma, la perrita tuvo un parto prematuro por cesárea en el que dio a luz a cinco cachorros; lamentablemente, solo uno, bautizado como 'Cerecito', logró sobrevivir.
El rescate fue un esfuerzo coordinado entre la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) y la organización civil Huellitas Amor Sin Fronteras “Ana Silvia Díaz F.”.
Las imágenes de los rescatistas poniendo a salvo a ambos animales se viralizaron rápidamente, generando una ola de apoyo y gratitud en redes sociales.
La fundación anunció que, tras recibir atención veterinaria y recuperarse satisfactori-amente, 'Cereza' y 'Cerecito' fueron adoptados oficialmente por la organización. “Desde el primer momento en que vimos a Cereza y su pequeño Cerecito supimos que sus vidas estaban destinadas a marcar un antes y un después”, expresó la fundación, asegurando que ambos permanecerán en su familia “para siempre”.
En resumenLa historia de 'Cereza' y 'Cerecito' se erige como un faro de esperanza en medio de la tragedia de Iztapalapa. Su rescate y adopción no solo destacan la invaluable labor de los equipos de emergencia y las organizaciones animalistas, sino que también demuestran cómo los actos de compasión pueden inspirar y unir a una comunidad en los momentos más oscuros.