En medio del desastre provocado por las inundaciones en la Sierra Norte de Puebla, un rayo de esperanza iluminó a la comunidad de La Ceiba, en Xicotepec, con el nacimiento de dos niñas en una Unidad Médica Móvil del IMSS. Este acontecimiento, confirmado por el director general del instituto, Zoé Robledo, se ha convertido en un poderoso símbolo de la vida abriéndose paso ante la adversidad. El Hospital Rural del IMSS en La Ceiba fue uno de los más afectados por las intensas lluvias, sufriendo una grave inundación que obligó a la evacuación de 17 pacientes, incluida una recién nacida con complicaciones respiratorias que lamentablemente falleció posteriormente. Ante la inoperatividad del hospital, el IMSS desplegó una Unidad Médica Móvil equipada para atender emergencias, la cual resultó crucial.
Fue en este hospital sobre ruedas donde dos madres dieron a luz de forma segura. Zoé Robledo destacó el hecho como una prueba de la relevancia de estos equipos en situaciones de crisis. “Entre la incertidumbre y el esfuerzo, la vida siempre se abre paso”, expresó el funcionario.
Uno de los padres, Ferdinando Muñoz, compartió su alivio al saber que su pareja y su hija estaban bien, a pesar de la preocupación por la contingencia. Ambas recién nacidas y sus madres fueron estabilizadas y posteriormente trasladadas al Hospital Integral de Xicotepec para recibir atención continua, en medio de los aplausos y el agradecimiento de familiares y del personal médico, quienes celebraron la llegada de nueva vida como un triunfo sobre la tragedia.
En resumenEl nacimiento exitoso de dos niñas en una unidad médica móvil en La Ceiba, mientras el hospital local estaba inundado, representa una historia de resiliencia y profesionalismo médico. Este hecho no solo trajo alegría en un momento de crisis, sino que también demostró la capacidad de respuesta del sistema de salud para proteger la vida incluso en las circunstancias más difíciles.