En representación de sus compañeros, el pequeño Rogelio Solís García también agradeció al alcalde, señalando que el nuevo espacio permitirá a los niños jugar y aprender sin verse afectados por el sol o la lluvia, haciendo de su escuela un lugar “más bonito y más seguro”. Por su parte, el alcalde Beto Granados reafirmó su compromiso con la educación, afirmando que su administración mantiene una política de cercanía con las escuelas para atender sus necesidades de manera directa. Subrayó que “el dinero destinado a la educación siempre será una inversión bien hecha” y que este proyecto forma parte de un esfuerzo integral para mejorar la infraestructura educativa y los espacios públicos en Matamoros. Esta obra es un claro ejemplo de cómo la inversión en infraestructura escolar impacta directamente en el bienestar y desarrollo de la niñez.