Este logro no solo es un orgullo para sus familias e instituciones educativas, sino también un ejemplo inspirador para otros jóvenes interesados en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

La historia de los hermanos Santoyo Galván demuestra que con esfuerzo, preparación y apoyo, es posible competir y destacar en los escenarios más exigentes del mundo, llevando la creatividad y el ingenio de México a nuevas fronteras.