Romero Oropeza destacó que la meta para Quintana Roo creció de 10 mil a casi 64 mil viviendas gracias a las gestiones del gobierno estatal.

El programa está dirigido a derechohabientes que ganan entre uno y dos salarios mínimos y no tienen vivienda propia.

Para hacerlo accesible, el costo promedio de las casas se redujo de 1.2 millones a 600 mil pesos mediante convenios para obtener suelo y exentar costos de permisos.

Además, se simplificaron los requisitos, permitiendo a jóvenes con solo seis meses de cotización, así como a padres y madres solteras, acceder a un crédito.

La gobernadora ilustró la eficiencia del programa con el caso de Isabel, una beneficiaria que consolidó su sueño de tener casa propia en solo cinco días.

“Esto es trabajar en equipo”, puntualizó Lezama.