Antes de su colocación, familias de diversas localidades como Ciudad Victoria, Padilla y Linares, se congregaron para tocar las piezas y tomarse fotografías, en una muestra de profunda devoción.

El párroco del santuario, Rogelio Colunga García, destacó que la obra representa “un signo de comunión y esperanza”. La artesana local Verónica Rubio Cortez recordó que la construcción de una gran obra en el lugar fue una promesa del doctor Américo Villarreal Guerra, padre del actual gobernador, hace más de 30 años. “Gracias a aquella palabra, su hijo, el gobernador Américo Villarreal Anaya, vino a concluir lo que su padre prometió”, expresó con orgullo.

Se proyecta que esta monumental escultura, visible desde lo alto del cerro, convierta al santuario en el destino de turismo religioso más importante del noreste de México y el sur de Texas, impulsando la economía de la región.