Su hermana, quien conducía, solicitó auxilio al agente Oliver Rivera Peña, comisionado para vigilar la línea del puente. Ante la inminencia del nacimiento y mientras llegaban los servicios de emergencia, el oficial Rivera Peña no dudó en intervenir. Siguiendo las indicaciones necesarias, asistió en el alumbramiento directamente en el asiento del vehículo, un Chevrolet Aveo. El parto fue exitoso, culminando con el nacimiento de un varón en buen estado de salud. En un gesto de humanidad, el agente cubrió al recién nacido con su propia chamarra para protegerlo del frío mientras esperaban la llegada de la ambulancia. Minutos después, paramédicos arribaron al lugar, valoraron a la madre y al bebé, y los trasladaron a un hospital cercano para recibir atención médica especializada.

La historia destaca no solo la valentía y capacidad de respuesta del agente, sino también el lado humano de las corporaciones de seguridad, que a menudo enfrentan situaciones que van más allá de sus deberes habituales de tránsito y vigilancia, demostrando un profundo compromiso con el bienestar de la ciudadanía.