“Al principio fue realmente difícil, pero al final, descubres la magia de la frontera”, comentó la estudiante, quien se graduará con un título de Asociado en Artes en Danza. Su conexión con el baile comenzó en la niñez como una alternativa a la medicación para la hiperactividad, una decisión de su madre que, según Alba, cambió su vida. En EPCC, no solo ha brillado en la danza, sino que también se ha desempeñado como presidenta del Club de Danza y miembro del Equipo de Oratoria y Debate, lo que le ha permitido fortalecer su inglés y sus habilidades de comunicación. Leonor Forrestal, entrenadora asistente del Escuadrón de Ánimo de EPCC, describió a Alba como “una estudiante destacada y un verdadero punto culminante de nuestro programa”. Tras su graduación, planea continuar sus estudios en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) con el sueño de convertirse en maestra de danza e inspirar a otros jóvenes, llevando consigo el legado de esfuerzo y superación que ha forjado entre dos ciudades.