Esta iniciativa, que inició el miércoles, incluye visitas a escuelas primarias para repartir dulces a los menores.
Los oficiales que participan lo hacen de manera voluntaria y por vocación, con el objetivo de mostrar un lado más humano de la autoridad. Jahir Pacheco, uno de los agentes, describió la experiencia como una “satisfacción muy, muy, muy grande el ver la sonrisa de los niños”.
Añadió: “Quitándonos el uniforme, también somos civiles y hacemos cumplir nada más lo que nos toca”.
Otro oficial, Antonio Rentería, subrayó que la participación es de corazón: “los que estamos aquí es de corazón y de vocación, poder brindar a la gente un poquito de alegría”. El oficial Javier Cepeda también compartió su satisfacción, mencionando que reciben cartitas de los niños e incluso cumplen la ilusión de personas de la tercera edad de ver a Santa Claus. La campaña transforma la imagen de los agentes, quienes advierten a los conductores que, si se portan bien, no serán multados, cambiando la percepción de autoridad por un gesto de generosidad y espíritu navideño.











