“Este reconocimiento no solo representa un logro personal, sino una gran motivación para seguir esforzándome y dar lo mejor de mí en mi formación académica y profesional”, expresó.

Además, envió un mensaje a otros estudiantes, afirmando que “las calificaciones sí importan, porque ahí se nota realmente el buen ingeniero o el buen licenciado que puedes llegar a ser”.

El programa no solo le otorgó el vehículo Renault Kwid 2025, sino también la oportunidad de acceder a una beca para una maestría.

Su madre, Amparo Rubio Arreola, destacó el sacrificio de su hijo, quien se trasladaba en transporte público, a menudo en condiciones climáticas adversas. “Fue mucho sacrificio andar en el camión, en el frío, en el calor… Por eso digo que fue un premio muy merecido”, comentó.

Este reconocimiento público al mérito académico sirve como un poderoso incentivo para la comunidad estudiantil, demostrando que la dedicación y el trabajo arduo son valorados y recompensados.