Los proyectos, que ya presentan un avance físico del 61%, no solo mejoran la conectividad, sino que también responden a carencias estructurales.

En zonas rurales de la entidad, cuatro de cada diez localidades carecen de caminos pavimentados, lo que limita el acceso a servicios básicos como salud y educación, y dificulta la comercialización de productos agrícolas. Con esta política pública, las comunidades dejan de ser receptoras pasivas de apoyos y asumen un papel activo en su propio desarrollo. La construcción de estas vías de comunicación, realizada por las manos de quienes las transitarán, fortalece las capacidades locales y construye un progreso desde adentro, con conocimiento del territorio y beneficio directo para sus habitantes.