En un notable ejercicio de apropiación social y desarrollo comunitario, habitantes de seis municipios de Chiapas, incluyendo Ocosingo, Las Margaritas y Chalchihuitán, participan directamente en la construcción de 16.15 kilómetros de caminos rurales. Este modelo, impulsado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Chiapas, asegura que el empleo y la derrama económica de más de 122 millones de pesos permanezcan en las propias localidades. La estrategia de emplear mano de obra local transforma la lógica del gasto público, convirtiendo la obra de infraestructura en una herramienta de impacto directo en el ingreso familiar. En una región donde, según el CONEVAL, el 67% de la población vivía en pobreza en 2022, la generación de empleo comunitario es fundamental.
Los proyectos, que ya presentan un avance físico del 61%, no solo mejoran la conectividad, sino que también responden a carencias estructurales.
En zonas rurales de la entidad, cuatro de cada diez localidades carecen de caminos pavimentados, lo que limita el acceso a servicios básicos como salud y educación, y dificulta la comercialización de productos agrícolas. Con esta política pública, las comunidades dejan de ser receptoras pasivas de apoyos y asumen un papel activo en su propio desarrollo. La construcción de estas vías de comunicación, realizada por las manos de quienes las transitarán, fortalece las capacidades locales y construye un progreso desde adentro, con conocimiento del territorio y beneficio directo para sus habitantes.
En resumenEl programa de construcción de caminos rurales en Chiapas con mano de obra local es un modelo ejemplar de desarrollo comunitario. Al involucrar directamente a los habitantes, no solo se mejora la infraestructura y la conectividad, sino que también se genera empleo y se asegura que la inversión económica beneficie directamente a las familias de regiones históricamente marginadas.