Este festival destaca por su profundo enfoque humanista.

Además de atracciones como una pista de hielo de mayores dimensiones, tres toboganes de hielo y una fábrica de esferas, el gobernador anunció que se ofrecerán cenas gratuitas los días 24 y 31 de diciembre para que “ningún poblano pase estas fechas en soledad o carencia”. Esta medida subraya el compromiso del gobierno con el bienestar de la población más vulnerable. Otro pilar del evento es el apoyo a la economía local.

Michelle Talavera, directora de Convenciones y Parques, explicó que el acceso para más de 80 artesanos y productores es totalmente gratuito, eliminando el costo de los stands para que las ganancias lleguen íntegras a sus familias.

“Hoy, Puebla se enciende con algo más que luces. Se enciende con esperanza, con alegría y con el profundo amor que sentimos por nuestro estado y por nuestra gente”, expresó Talavera.

El evento se realiza en los 30,000 metros cuadrados interiores del Centro Expositor para proteger a las familias de las bajas temperaturas, una mejora respecto al año anterior.

Esta combinación de entretenimiento gratuito, apoyo directo a artesanos y solidaridad con quienes no tienen dónde celebrar, consolida al festival como un proyecto social integral.