Durante semanas, los vecinos del barrio trabajaron en conjunto para construir la monumental figura de más de 20 metros de largo y 300 kilos de peso, utilizando papel reciclado y engrudo. La figura, que este año fue de color rojo, evoca el relato bíblico de San Miguel Arcángel derrotando a Luzbel, quien tomó forma de dragón.

El recorrido, cargado por aproximadamente 70 hombres, avanzó por las principales calles del centro, escenificando una batalla simbólica frente a la Presidencia Municipal. El punto culminante del evento fue la derrota del dragón afuera de la estación de Bomberos, donde los elementos lanzaron chorros de agua a la figura y a sus portadores, simbolizando la victoria del bien. A petición del alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez, este año no se utilizó pirotecnia para garantizar la seguridad, empleando únicamente luz fría y fumarolas de fuego.

La festividad, que comenzó como una representación religiosa, se ha convertido en un ejemplo de organización vecinal que concluye con una verbena popular, danzas y un baile.