Su historia, junto a la de la familia de Riberas del Bravo, refleja el profundo impacto de la campaña en hogares de escasos recursos. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar encabezó la entrega, destacando que es "una bella tradición juarense que se ha llevado de manera ininterrumpida desde hace 86 años". El origen de esta iniciativa, cuando el comandante Leonardo Solís Barraza respondió a la petición de un niño, demuestra cómo un acto individual de bondad puede transformarse en un movimiento social que define la Navidad para miles de familias en la frontera.