La distribución se realizó en municipios como Chínipas, Balleza, Aldama, Bocoyna, Guachochi, Uruachi y Ojinaga, entre otros.

El director general de Coesvi, José Antonio Chávez Rodríguez, explicó el impacto de esta estrategia: “Estas máquinas adoberas permiten a las familias aprovechar los materiales de su propia región, reducir costos y trabajar de manera comunitaria. No es solo entregar equipo, sino de brindar herramientas para mejorar su hogar con sus propias manos y de forma digna”.

El uso del adobe, una técnica de construcción tradicional, se presenta como una alternativa viable, económica y adaptada a las condiciones climáticas de la región. Al facilitar la producción local de este material, el programa no solo apoya la edificación o ampliación de hogares, sino que también fomenta el trabajo colaborativo y la preservación de saberes constructivos ancestrales, alineándose con los objetivos del Plan Estatal de Desarrollo de atender a las poblaciones con mayor rezago.