El protagonista de esta historia es el taxista Ramón Marquina, quien, tras encontrar una considerable cantidad de dinero en efectivo olvidada en su unidad, no dudó en gestionar su devolución.

El proceso se llevó a cabo con la intervención de la policía para garantizar la total transparencia, notificando incluso a la hija del adulto mayor afectado para asegurar que el dinero llegara a las manos correctas. Este gesto de integridad fue homenajeado públicamente por la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), cuyo Director General de Transporte, Jacinto Sosa Novelo, entregó un reconocimiento oficial al conductor. Durante el acto, Marquina expresó su satisfacción por haber cumplido con su deber: “Me siento satisfecho de haber cumplido mi deber, mi obligación de entregar el dinero, como debe ser, como una persona honrada”.

Añadió sentirse “muy feliz de ver al señor que le regresó la vida”, en alusión a la tranquilidad que su acción devolvió al adulto mayor. Este suceso trasciende el acto individual y se convierte en un poderoso mensaje sobre la importancia de la honestidad en el servicio público. Las autoridades del transporte invitaron al taxista a compartir su experiencia para influir positivamente en otros conductores, una idea que el propio Marquina reforzó con un deseo para sus colegas: “Ojalá todos los compañeros taxistas sigan este ejemplo, porque es un ejemplo a seguir, que se siga reconociendo a Yucatán como un pueblo honrado”.

Este reconocimiento oficial no solo celebra una acción individual, sino que también fortalece la confianza de la ciudadanía en el gremio transportista y proyecta una imagen de responsabilidad y valores en la comunidad.