De inmediato, resguardaron al pequeño y llamaron a las autoridades para reportar la situación. La intervención de las trabajadoras fue crucial para proteger al menor, quien presentaba signos evidentes de intoxicación etílica y un fuerte cuadro de descuido. Mientras esperaban a los servicios de emergencia, le brindaron un suero, ya que el niño manifestó sentirse mal. Paramédicos llegaron al lugar para revisar su estado de salud, mientras que el padre huyó antes de la llegada de la policía, aunque ya está siendo buscado gracias a las señas proporcionadas por los testigos. Este acto de protección ciudadana demuestra cómo la comunidad puede ser un pilar fundamental en la salvaguarda de los más vulnerables. El DIF estatal ha tomado cartas en el asunto para proteger al menor mientras se localiza a otros familiares responsables, en un caso que ha indignado a la capital por la crueldad y la falta de cuidado de quien debía ser su principal protector.