Cada colaborador atendió las peticiones que las niñas y niños habían escrito en sus cartas a Santa Claus, asegurando que cada regalo fuera personal y significativo.

La jornada incluyó la visita sorpresa de Santa Claus, quien convivió con los menores, seguida de la tradicional piñata, pastel, dulces y alimentos. Al finalizar, cada niño recibió su obsequio, en un momento que reflejó la dedicación y el cariño de los organizadores. Este tipo de iniciativas, impulsadas por el Gobierno del Estado, van más allá de la entrega de regalos, pues refuerzan el compromiso social de las instituciones educativas y promueven valores como la empatía y la responsabilidad comunitaria. Al conectar directamente con las necesidades emocionales de los menores en situación de vulnerabilidad, el Cobach demuestra que la formación integral también implica construir puentes de solidaridad y generar un impacto positivo en la comunidad.