La movilización no solo consistió en ayuda física, sino también en un apoyo moral fundamental para las víctimas, quienes se encontraron en un paraje de difícil acceso y en estado de shock. La acción de los chivelenses es un poderoso ejemplo de heroísmo ciudadano, donde la tecnología local, como los altavoces, y las redes sociales se convirtieron en herramientas para canalizar la ayuda de manera inmediata. Su intervención subraya cómo la solidaridad comunitaria puede ser la primera y más valiosa línea de defensa en una emergencia, demostrando que la fuerza de un pueblo reside en su capacidad para unirse en los momentos más difíciles.