Inspirado por las historias que su madre, Martha Herrera, compartía sobre su participación activa en las jornadas del programa, donde equipos de docentes y visores comunitarios recorren colonias buscando a estudiantes, el compositor decidió actuar.

“Me emocionó ver cómo salen a buscar alumnos, cómo hacen todo lo posible por traerlos de vuelta.

Eso me inspiró a escribir la canción.

Pensé: si esto ayuda, aunque sea un poco, vale la pena”, compartió el artista.

Su propuesta fue recibida con entusiasmo por la Secretaría de Educación de Guanajuato, cuyo titular, Luis Ignacio Sánchez Gómez, aceptó la pieza por su valor artístico y su mensaje esperanzador. La canción se presentó durante el arranque de la estrategia, convirtiéndose en un himno motivador tanto para los brigadistas como para la población estudiantil a la que se dirige. Además de su faceta como compositor, Eduardo es maestro de arte en una primaria, donde busca que sus alumnos encuentren en la escuela un espacio seguro para expresarse. Este acto de generosidad artística demuestra que la solución a problemas complejos como la deserción escolar no recae únicamente en las instituciones, sino en la suma de voluntades de la comunidad.