Los juguetes llegaron a los complejos regionales Centro, Norte, Sur y Mixteca, así como a otras facultades y preparatorias en Teziutlán y Tecamachalco, asegurando un alcance amplio en distintas zonas del estado.
La rectora Lilia Cedillo destacó que esta iniciativa es posible gracias a la solidaridad de la comunidad universitaria y de la sociedad civil, quienes con sus aportaciones ayudan a “hacer felices a niñas y niños de diversas comunidades”. La campaña, que originalmente fue una iniciativa estudiantil, se ha convertido en una tradición universitaria que refuerza valores como la empatía y la generosidad. Durante el banderazo de salida, la rectora expresó sus buenos deseos para la comunidad estudiantil, esperando que los alumnos se mantengan “libres de conductas de riesgo”. Este programa no solo entrega un obsequio material, sino que también envía un mensaje de esperanza y acompañamiento a las familias que más lo necesitan, consolidando el papel de la BUAP como una institución que va más allá de la academia para impactar positivamente en su entorno social.













