La presidenta Claudia Sheinbaum se ha comprometido a que, al finalizar su sexenio en 2030, el salario mínimo alcance para cubrir 2.5 canastas básicas. Esta meta representa la continuación y profundización de la política de recuperación salarial, buscando un impacto directo en la reducción de la pobreza y la desigualdad en México. Durante su gira de rendición de cuentas, la mandataria explicó que actualmente el salario mínimo cubre 1.7 canastas básicas y que el objetivo es continuar su incremento en términos reales cada año. En un acto en el Estado de México, Sheinbaum condicionó su promesa al apoyo popular, afirmando: “Si me dejan terminar el sexenio, me comprometo a que el salario mínimo va a llegar a 2.5 canastas básicas”.
Esta política es presentada como un pilar fundamental de su administración para distribuir la riqueza y mejorar la calidad de vida de los trabajadores. La presidenta vincula directamente la recuperación salarial con los logros en materia de combate a la pobreza, citando la cifra de que 13.5 millones de personas salieron de esta condición en los últimos seis años.
Según su visión, un salario mínimo más fuerte no solo beneficia a las familias, sino que también fortalece el mercado interno y reduce las brechas económicas. Desde el gobierno se ha señalado que para que el poder adquisitivo se mantenga, es crucial mantener la inflación controlada, en un máximo de 4%. La propuesta se enmarca en una narrativa de justicia social que contrasta con las políticas de los gobiernos neoliberales, a los que acusa de haber mantenido salarios bajos para atraer inversión.
En resumenEl compromiso de elevar el salario mínimo a 2.5 veces el valor de la canasta básica es una meta económica y social central del gobierno de Sheinbaum. Esta política busca consolidar los avances en la reducción de la pobreza y se presenta como un mecanismo clave para la distribución de la riqueza y la mejora del nivel de vida de los trabajadores mexicanos.