El gobierno de Estados Unidos ha elevado el nivel de alerta y acción tras la confirmación de un nuevo caso de gusano barrenador en el ganado en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a menos de 112 kilómetros de la frontera. La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, calificó la protección contra esta plaga como una “prioridad máxima” para el presidente Donald Trump y anunció el despliegue de inspectores en la zona para verificar la situación y dispersar moscas estériles. Esta medida se suma a una serie de acciones previas, incluyendo una inversión de 100 millones de dólares en tecnología, el despliegue de miles de trampas en estados fronterizos como Texas y la liberación semanal de 100 millones de moscas estériles. La frontera con México permanece cerrada al comercio de ganado, una decisión que afecta gravemente a los productores mexicanos.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que “va muy avanzado” un acuerdo con Washington para la reapertura, basado en indicadores técnicos y no en decisiones discrecionales.
Afirmó que un equipo de la Secretaría de Agricultura de EE.UU. ya visitó México para revisar las acciones de contención y se espera su dictamen próximamente. En Coahuila, el gobernador Manolo Jiménez Salinas insistió en la necesidad de que el gobierno federal cierre la frontera sur al ingreso de ganado de Centro y Sudamérica para contener el brote, una medida que considera drástica pero necesaria para proteger el mercado nacional y recuperar la confianza para la exportación.
En resumenLa detección de un caso de gusano barrenador tan cerca de la frontera ha provocado una respuesta contundente de Estados Unidos, que ha intensificado sus medidas de vigilancia y control en México. Mientras el gobierno mexicano negocia una reapertura fronteriza basada en protocolos técnicos, la presión sobre el sector ganadero nacional aumenta, y gobernadores fronterizos exigen acciones más drásticas para contener la plaga.