El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto en marcha un amplio proceso de consulta pública para construir una nueva reforma electoral, con la promesa de que la iniciativa final será enviada al Congreso de la Unión en enero de 2026. Este ejercicio, coordinado por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, busca recoger las opiniones de la ciudadanía a través de foros estatales y una plataforma digital, en un intento por legitimar los cambios al sistema democrático del país. La presidenta Sheinbaum afirmó que este proceso marca una diferencia fundamental con reformas pasadas, asegurando que “ya no son las cúpulas partidarias las que deciden, es la gente”. El titular de la comisión, Pablo Gómez, detalló que se realizarán foros en todas las entidades federativas entre septiembre y diciembre, coordinados por altos funcionarios como la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el exministro Arturo Zaldívar. Los diez ejes temáticos a discusión incluyen desde la representación popular y el financiamiento de partidos hasta la justicia electoral y la democracia participativa.
Sin embargo, el proceso no ha estado exento de críticas.
El experredista Fernando Belaunzarán calificó las audiencias como una “farsa” y un “ejercicio de micromonólogos”, argumentando que Morena solo busca legitimar una reforma ya decidida para “garantizar su permanencia en el poder”. Por su parte, diputadas de Movimiento Ciudadano acusaron al PRI y al PAN de simular en las discusiones de reformas electorales a nivel local, como en Nuevo León, donde se aprobó una propuesta en primera vuelta que, según ellas, posterga la paridad de género y carece de una discusión profunda.
En resumenEl gobierno federal ha iniciado un ambicioso proceso de consulta para una reforma electoral que promete ser definida por la ciudadanía, no por las élites políticas. A pesar de las críticas de la oposición que denuncian una simulación para consolidar el poder del oficialismo, la iniciativa avanza con foros en todo el país, marcando un punto de inflexión en la manera de construir las reglas de la democracia en México.