Los productores se mantienen en "alerta máxima" y han advertido: “Bajan la Ley de Aguas o nos volvemos a levantar”.

Por su parte, el PRI ha solicitado no aprobar la ley "al vapor" y realizar 32 foros estatales para escuchar a todos los sectores. Organizaciones civiles como Agua para la Vida alertan que la reforma, en lugar de ser transformadora, pretende "perpetuar la ley salinista" al no prohibir explícitamente la privatización y mantener la discrecionalidad de Conagua.