Sin embargo, diversos artículos sugieren que su salida fue forzada por presiones de Estados Unidos y escándalos internos, como la investigación por huachicol fiscal que involucraba a figuras cercanas al poder. El nombramiento de Godoy, quien fue Fiscal de la Ciudad de México y Senadora por Morena, fue calificado por sus defensores como una “decisión de Estado” que representa la posibilidad de un “viraje profesional, ético y humano”. En su primera Asamblea Nacional de Procuración de Justicia, Godoy destacó la importancia de la coordinación para erradicar la impunidad. Por el contrario, sus críticos, incluyendo al PAN y al PRI, la han etiquetado como una “Fiscala Carnala”, argumentando que su lealtad no está con la justicia sino con el proyecto político de Morena. La votación en el Senado, que requería mayoría calificada, se logró con el respaldo de algunos legisladores de oposición, presuntamente de Movimiento Ciudadano y del PAN, lo que generó acusaciones de acuerdos políticos. Godoy hereda una fiscalía con enormes retos, incluyendo casos de alto perfil como el del empresario Raúl Rocha Cantú, el huachicol fiscal, y las 37 demandas contra el senador Adán Augusto López, quien operó políticamente para su nombramiento.