Por su parte, Trump describió el encuentro como “muy productivo”, señalando que hablaron “principalmente de comercio”. A pesar del tono cordial, la reunión se produjo en un contexto de tensión, ya que Trump había amenazado en la víspera con abandonar el T-MEC. En respuesta, el gobierno mexicano, a través de la presidenta Sheinbaum, ha mantenido una postura de confianza, afirmando que está “convencida de que la relación comercial con Estados Unidos se mantendrá”, ya que “ambas economías nos necesitamos para poder competir con otras regiones del mundo”. Sheinbaum también había anticipado que abogaría por la eliminación de los aranceles del 50% al acero y aluminio impuestos por Estados Unidos, aunque no se detalló si este punto fue discutido. La falta de anuncios concretos tras la reunión fue interpretada por algunos analistas bajo el aforismo “no news, good news”, sugiriendo que la ausencia de fricciones es una buena noticia para la continuidad de las negociaciones.