El pacto fue posible gracias a la intervención del gobierno federal, el gobierno de Sonora y la dirigencia sindical.

Napoleón Gómez Urrutia, líder del sindicato, describió el acuerdo como “una victoria, un triunfo más que de los mineros, para todos los trabajadores, los obreros y el país”, y destacó los “grandes sacrificios” de los trabajadores que resistieron “sin cobrar un solo salario” en condiciones extremas. Además de la liquidación, el convenio contempla la apertura de 400 plazas para los mineros que deseen reincorporarse, un punto que el sindicato vigilará para evitar la discriminación laboral que, según denunciaron, ejerció Grupo México durante el conflicto. El gremio también insistirá en la resolución de otras dos huelgas de larga duración en Taxco y Sombrerete.