El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha instruido una investigación federal rigurosa para determinar las causas del descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, que dejó un saldo de 13 personas fallecidas y 98 lesionadas. La pesquisa, que estará a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), busca esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades para garantizar la seguridad futura del proyecto. Tras el siniestro ocurrido en la Línea Z, entre las poblaciones de Nizanda y Chivela, la presidenta Sheinbaum estableció tres ejes prioritarios de acción: la atención integral a las víctimas y sus familiares, el esclarecimiento de las causas del accidente y la garantía de seguridad de la infraestructura ferroviaria antes de reanudar operaciones. “Vamos a esclarecer con mucho rigor qué fue lo que ocurrió”, enfatizó la mandataria, quien anunció que viajaría a la zona para supervisar personalmente la atención a los afectados.
El secretario de Marina, Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, confirmó que el registrador electrónico del tren, un dispositivo similar a una “caja negra ferroviaria” conocido como Pulser, se encuentra bajo cadena de custodia como parte de las diligencias.
La FGR, en coordinación con la fiscalía estatal, ya realiza los peritajes correspondientes. La respuesta del gobierno también incluyó el despliegue de personal del IMSS, IMSS-Bienestar y la Secretaría de Gobernación, dependencia que habilitó una línea telefónica de contacto para los familiares. La tragedia ha puesto bajo escrutinio la seguridad de las obras de infraestructura emblemáticas del sexenio anterior, con voces de la oposición exigiendo la suspensión de operaciones hasta que se realice una auditoría técnica independiente.
En resumenEl gobierno federal ha iniciado una investigación formal, liderada por la FGR y la ARTF, para determinar las causas del fatal descarrilamiento del Tren Interoceánico. La presidenta Sheinbaum priorizó la atención a las víctimas y la seguridad del proyecto, mientras la FGR analiza la "caja negra" del tren para esclarecer las responsabilidades.