La firmeza de la mexicana al defender su dignidad tras ser insultada públicamente la catapultó como un símbolo de empoderamiento y cambió la narrativa del concurso.
El incidente ocurrió a principios de noviembre, cuando Itsaragrisil, en una transmisión en vivo, reprendió a Bosch por supuestamente no publicar suficiente contenido promocional de Tailandia.
La confrontación escaló cuando, según la mexicana, el directivo la llamó “tonta” y “cabeza hueca”.
Bosch no guardó silencio y exigió respeto: “Somos mujeres empoderadas, nadie puede callar nuestra voz”.
Acto seguido, se retiró del lugar acompañada de otras concursantes en señal de solidaridad.
Su madre, Vanessa Fernández, recordó las palabras de su hija tras el altercado: “Pensé: ya perdí la corona, pero mi dignidad no la voy a perder”. Este acto de valentía generó una ola de apoyo internacional, incluyendo un reconocimiento de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Tras su coronación, Bosch admitió que temió que el incidente pusiera en riesgo su clasificación, pero destacó el respaldo de la Organización Miss Universe. En la fiesta posterior a la final, Bosch y Nawat tuvieron una interacción cordial, donde incluso subieron juntos al escenario, aunque él publicó mensajes ambiguos en redes como “diez mil millones de palabras que no se pueden decir”.












