Tras la victoria de Fátima Bosch en Miss Universo, la atención pública se ha centrado en su entorno familiar, destacando los vínculos de su padre con Petróleos Mexicanos (Pemex) y de su tía con el partido Morena. Estas conexiones han sido el principal argumento de quienes denuncian un presunto conflicto de interés y fraude en su coronación. El padre de la nueva reina, Bernardo Bosch Hernández, es un ingeniero con una trayectoria de más de 27 años en Pemex, donde actualmente se desempeña como asesor del director general de Pemex Exploración y Producción. En 2019, fue investigado por la Fiscalía General de la República (FGR) por presunto enriquecimiento ilícito y sancionado por la Secretaría de la Función Pública (SFP) con una inhabilitación de 10 años. Sin embargo, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa anuló dicha sanción al considerar que “no tenía un fundamento legal”, y la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal.
Por otro lado, su tía, Mónica Fernández Balboa, fue senadora de Morena y actualmente es directora del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP).
Estas conexiones con la llamada Cuarta Transformación han provocado que el triunfo sea calificado por algunos como “morenizado”.
Las acusaciones de fraude, lideradas por el exjuez Omar Harfouch, se basan en supuestos “negocios” entre el padre de Fátima y Raúl Rocha Cantú, dueño de Miss Universo, aunque no se han presentado pruebas concretas de dichos vínculos comerciales.
En resumenLa prominente carrera del padre de Fátima Bosch en Pemex y los lazos políticos de su tía con Morena se han convertido en el eje de la controversia sobre su triunfo en Miss Universo. Estos antecedentes familiares, incluido un caso de presunto enriquecimiento ilícito ya desestimado, alimentan las acusaciones de un posible conflicto de interés.