La principal es protegerse emocionalmente y evitar que su vida privada se convierta en un espectáculo mediático.

Con su característico humor, expresó: “El que sí me toca todas mis partes, mi cuerpecito lo tengo bien escondido porque luego se hace chisme y no vaya a ser que me engañe y ahí quede como payaso yo y mejor prefiero guardármelo”.

Esta declaración refleja su deseo de construir una relación alejada de los reflectores y las presiones que conlleva su popularidad. La influencer compartió que ha aprendido a identificar las intenciones de las personas que se le acercan, especialmente después de alcanzar un nivel masivo de fama. “Ya descubrí y aprendí que, si ando con un hombre y luego, luego me dice ‘quiero hacer mi canal de YouTube’, ‘súbeme a las redes’ es porque quiere fama, entonces ya me han tocado varios de esos, entonces mejor no quiero nada”, confesó.

Su decisión subraya los desafíos que enfrentan las figuras públicas para establecer relaciones genuinas, donde la línea entre el interés personal y el afecto puede ser difusa.

Al mantener su noviazgo en privado, Wendy Guevara busca priorizar su bienestar y la autenticidad de su vínculo amoroso.