La controversia se desató en dos frentes. Primero, usuarios en plataformas como TikTok comenzaron a compartir videos de la doctora chilena Loreto Cid, cuyo parecido físico con Moussier es notable, asegurando que la actriz lucía con el "rostro deforme" o "hinchada". Esta confusión inicial generó preocupación entre los seguidores de la actriz. Sin embargo, la situación escaló a un nivel más alarmante con la aparición de videos manipulados con IA. En estos clips, se utilizaron las imágenes y voces de presentadoras como Galilea Montijo y Adela Micha para difundir la noticia falsa de que Moussier había viajado a Colombia para solicitar la eutanasia.
Este rumor malintencionado explotó una situación real: la actriz padece neuropatía de fibras pequeñas, una enfermedad crónica y dolorosa que ella misma hizo pública. La combinación de la confusión de identidad y el uso de IA para crear una narrativa falsa y sensacionalista provocó que las búsquedas sobre la salud de la actriz se dispararan. El caso de Moussier se ha convertido en un claro ejemplo de cómo la imagen de las figuras públicas es vulnerable a la manipulación digital y cómo la desinformación puede afectar su vida personal y la percepción del público.













