Noguerón no solo negó categóricamente los señalamientos, sino que también descalificó el formato de la competencia, evidenciando una clara tensión entre ambas producciones. En sus declaraciones, la productora apuntó directamente a Adal Ramones, acusándolo de difundir “versiones sin sustento” y subrayó que no existe “una sola prueba” que respalde sus afirmaciones.

Este conflicto ha dejado de ser un simple desacuerdo laboral para convertirse en un debate público sobre la responsabilidad y el uso de la voz mediática. Además de negar el boicot, Noguerón criticó el formato de 'La Granja VIP', anticipando una competencia que, según ella, no se medirá en discursos sino en “resultados y audiencia”. Estas palabras reflejan la intensa rivalidad que existe en la industria de los realities en México, donde ambos programas compiten por captar la atención del público. La controversia pone de manifiesto la lucha por el rating y la legitimidad en un mercado televisivo altamente competitivo, donde las acusaciones entre producciones se convierten en parte del espectáculo.