Collins fue la primera eliminada de la competencia, un hecho que por sí solo atrajo la atención del público. Sin embargo, lo que realmente la mantuvo en el centro de la conversación fueron sus constantes diferencias con la también participante Ninel Conde.

Los enfrentamientos entre ambas actrices se convirtieron en uno de los principales focos de drama durante los primeros días del programa, alimentando el debate en redes sociales y programas de espectáculos. La rivalidad no concluyó con su salida de la casa; según los informes, Collins continuó hablando sobre su conflicto con Conde en los días posteriores a su eliminación. Esta persistencia en el tema mantuvo viva la polémica y aseguró que su nombre siguiera siendo relevante en las búsquedas de internet. Su participación, aunque corta, demostró cómo los conflictos interpersonales dentro de un reality show pueden tener un impacto significativo en la percepción pública y el interés mediático, convirtiendo a un concursante en una figura de alta notoriedad incluso después de haber abandonado la competencia.