Muchos de ustedes saben que ella no se ha sentido bien últimamente”. Esta publicación generó una ola de preocupación, llevando a Freida a matizar sus palabras horas después, aclarando que “no era su intención asustar a nadie ni hacer que pareciera tan grave”. La situación se había agravado por la decisión de Parton, de 79 años, de posponer su residencia en Las Vegas y su ausencia en la ceremonia de los Governors Awards, donde recibiría un Óscar honorífico, debido a “problemas de salud” no especificados. Ante la creciente especulación, Dolly Parton optó por una estrategia de comunicación directa para tranquilizar a sus fans.
En un video compartido en sus redes sociales, la artista apareció en un set de rodaje y declaró con su característico humor: “¡Aún no estoy muerta!
Todos piensan que estoy más enferma de lo que estoy. ¿Te parece que estoy enferma? ¡Estoy trabajando duro!”.
Con este mensaje, Parton no solo desmintió los rumores, sino que reafirmó su compromiso con sus proyectos, añadiendo: “Quería tranquilizarlos.
No creo que Dios haya terminado conmigo, y yo no he terminado de trabajar”.
Esta respuesta directa y enérgica sirvió para controlar la narrativa mediática y reafirmar su imagen de fortaleza ante su público.












