Ante esto, Gómez Fernández ha adoptado una postura dual: por un lado, condena el acoso digital que ha sufrido Meza, pero por otro, se deslinda de cualquier responsabilidad en su origen.

En declaraciones a la prensa, el productor describió el trato hacia la actriz como “diabólico” y “cruel”. “Lo que sucede en redes es diabólico y, aprovecho para decirlo, creo que fue un ataque a Florinda cruel, innecesario porque, además, no tenía que ver con el contenido de la serie”, afirmó.

Sin embargo, al ser cuestionado sobre si ofrecería una disculpa a Meza por el impacto negativo de la serie, Gómez Fernández fue tajante. “Disculpas, no tengo por qué ofrecer porque no es algo que yo haya provocado”, declaró, separando la producción de la serie de las reacciones del público. Esta estrategia de comunicación busca mostrar empatía hacia Meza sin admitir que la narrativa de la bioserie pudo haber contribuido al escrutinio público, protegiendo así la integridad del proyecto mientras lamenta sus consecuencias no deseadas en la imagen de la actriz.