Kim Kardashian ha compartido un alarmante diagnóstico médico: un aneurisma cerebral, que ella misma atribuye al extremo estrés que experimentó durante su polémico divorcio del rapero Kanye West. La revelación, hecha en la nueva temporada de su reality show *The Kardashians*, ha abierto un diálogo sobre las graves consecuencias físicas que pueden acarrear las batallas personales y mediáticas. En un adelanto de la serie, se muestra a Kardashian sometiéndose a una tomografía cerebral y luego comunicando a su familia: “Hay como un pequeño aneurisma”. La empresaria vincula directamente esta condición con la tensión de su separación, describiendo su matrimonio de casi 15 años como “tóxico”.
En una confesión adicional, admitió haber sentido como si tuviera “un poco del síndrome de Estocolmo”, ya que “siempre me sentía muy mal y siempre lo protegía y siempre quería ayudarlo”.
El estrés, según relata, se ha visto agravado por su rol como principal cuidadora de sus cuatro hijos, afirmando que West no ha tenido contacto con ellos en meses, mientras que en redes sociales la acusa de mantenerlos alejados.
“Me siento más estresada probablemente solo porque tengo que proteger a mis hijos”, explicó.
Los artículos informan que un aneurisma cerebral es una protuberancia en un vaso sanguíneo del cerebro y, aunque el estrés no es una causa directa, puede influir en los factores de riesgo. Esta confesión de Kardashian pone en perspectiva el impacto tangible que la presión emocional y el escrutinio público pueden tener en la salud de una persona.
En resumenLa revelación de Kim Kardashian sobre su aneurisma cerebral subraya el severo peaje físico del estrés emocional. Al vincular su diagnóstico con el tumulto de su divorcio, resitúa sus luchas personales en un contexto de serias implicaciones para la salud, humanizando su figura pública.